El Mercedes AMG GT R, una explosiva versión nacida de la competición. Hoy hacemos lo propio con la especialísima derivación N430 del británico Vantage.
Al igual que el N430 tiene su origen en los circuitos, aunque no en la categoría GT 3 sino en la competición de resistencia y más concretamente en las 24 H de Nürburgring. De nuevo, y al igual que en el caso del Mercedes AMG GT R, encontramos otra vez la inspiración de este mítico trazado detrás de un coche tan especial como pasional.
La resistencia no es una especialidad ajena a Aston Martin que tiene en su honor haber ganado las 24 H de Le Mans ya en 1959 y repetirlo recientemente, aunque en las categorías LM y GTE. Y de estas fuentes bebe el N430 pues mira directamente a las preparaciones GTE y GT4 que compiten en las carreras más largas y exigentes para la mecánica.
El motor V8 4.7 respeta sin variaciones las mismas especificaciones que en el Vantage S, es decir 436 CV a máximo régimen y 490 Nm de par motor. Y son suficientes para que el N430 acelere sin problemas desde parado hasta 100 km/h en menos de 5 segundos y alcanzar una punta de 306 km/h. El único cambio en este apartado es un tubo de escape específico que permite al V8 expresarse con mayor libertad en las aceleraciones.
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